Belo Horizonte fue fundada en 1897. Fue la primera ciudad planeada en el Brasil, sustituyendo Ouro Preto como capital del Estado. El núcleo urbano central todavía mantiene el diseño original de las calles. Su población, que hoy supera los 2 millones de habitantes, disfruta de uno de los mejores índices de calidad de vida del país. El clima es ameno todo el año.  Metrópoli moderna, al mismo tiempo preserva las antiguas tradiciones mineiras. Los edificios de construcción reciente y la economía dinámica basada en comercio de servicios conviven con edificios históricos y la sabrosa culinaria regional. Es una ciudad con agenda repleta de eventos culturales. Y que ofrece muchas opciones para una vida nocturna animada. Belo Horizonte es famosa por sus bares. Beagá, como es conocida, tiene museos históricos y de arte y bellos parques tales como el Municipal, área verde muy grande en el corazón de la ciudad propicia para caminadas. En el Parque das Mangabeiras, con más de 2 millones de m2 en la zona urbana, hay varias rutas con sendas en la mata. Otra opción es hacer paseos a caballo en la Serra do Curral, que se desarrolla en uno de los lados de la ciudad. La bella y diversificada artesanía mineira puede ser encontrada en la oficina Mão de Minas, una cooperativa que reúne artesanos de todo el estado. A los domingos por la mañana, en la Avenida Afonso Pena, que corta el centro de la ciudad, es realizada la Feira de Arte e Artesanato (Feria de Arte y Artesanado), la cual participan cerca de 3 mil tiendas. De Belo Horizonte, las visitas a ciudades históricas de Minas Gerais se tornan más fáciles, una vez que cuenta con dos aeropuertos y una buena estructurada rede de transporte de autobús. Tiene hoteles de alto nivel de conforto y restaurantes de excelente cualidad en diversas especialidades de culinaria.