La provincia cubana de Villa Clara, ubicada en la porción central, participa también en el dinámico desarrollo que muestra la industria del ocio, apoyada en los atractivos de una naturaleza única e historia.


La estrategia de expansión del turismo va incluso mas allá de la llamada isla grande, al dirigir la mirada hacia los territorios que se integran en la Cayería Norte, con varios km de excelentes playas y un entorno prácticamente virgen.


Un camino sobre el mar -llamado predaplen- de 48 kilómetros de extensión sirve de enlace entre el archipiélago cubano y los cayos Santa María, Las Brujas, Ensenachos, Cobos, Majá, Fragoso, Francés, Las Picúas y Español de Adentro, entre otros.


Un sistema de canales se convierte en un verdadero laberinto acuático entre los cayos, a la vez que ofrece un enorme potencial para los programas de turismo de contemplación y la actividad náutica.


Otras de las singularidades de la región esta en el barco San Pascual, encallado en las cercanías de Cayo Francés desde hace casi 70 años y convertido en una rareza naval al estar hecho de hormigón armado y botado al agua en 1920 en los astilleros de San Francisco, California.


Conocido también por los habitantes como El Pontón, muchos lo consideran como un islote mas, aunque en la actualidad ofrece a los vacacionistas las facilidades de sus 10 camarotes y una posición envidiable para apreciar los atractivos de la región.


Para quienes visitan el área, Ensenachos dispone de las mejores playas, aunque su pequeña extensión limita el programa de desarrollo a unas 600 habitaciones como máximo, para evitar así afectaciones irreparables al entorno.


La plaza fuerte en la estrategia de expansión esta en Cayo Santa María, donde ya opera varias instalaciones hoteleras y existe un proyecto de inversiones con un limite de hasta cinco mil habitaciones, a lo cual se añade una terminal y pista aérea en Las Brujas capaz de recibir naves de pequeño y mediano porte.


La propia naturaleza creó las condiciones para el ocio, al disponer una barrera coralina que permite atenuar en las playas la fuerza de los vientos y evitar además las incomodas marejadas, con lo cual queda listo un escenario único para acoger a miles de vacacionistas cada año.


El mencionado islote, de 13 kilómetros de largo y dos de ancho, cuenta con 11 kilómetros de excelentes playas y enlazado con tierra firme mediante un camino sobre el mar conocido como pedraplen.


Cayo Santa María fue declarado por la UNESCO "Reserva de la Biosfera, y en el encontramos variedades de animales donde destacan 10 especies que conforman la lista de grupos endémicos del país.


Asimismo, existen desde masivas colonias de flamencos, gaviotas, corúas, hasta lagartos, iguanas, moluscos y el pájaro arriero, en tanto los fondos marinos están poblados por algas y hay gran variedad de moluscos anfibios, reptiles, mamíferos y aves.


Dentro de las especies aladas se pueden observar también al tocororo, reconocido como ave nacional, pájaros carpinteros y gavilanes, así como venados y jutías de diversas variedades destacándose en exclusiva la jutía rata.


La diversidad de la fauna en este islote se complementa con una exuberante flora caribeña que incluye 248 especies, de las cuales 91 son medicinales, 72 maderables, 41 melíferas y 40 ornamentales.


El territorio está prácticamente cubierto por manglares que gozan de un verde intenso y existen diferentes especies de palmeras, árboles frutales y cocoteros.


Se ubican además en este entorno rico en especies endémicas vestigios de culturas precolombinas en cavernas cercanas a las playas, acompañados de hermosos paisajes subacuáticos.