La ciudad de Bogotá parece estar impregnada de cultura casi diariamente. De esta forma, se ha vuelto usual disfrutar de las más variadas exposiciones en sus diferentes museos y también, manifestaciones como la danza, el teatro y la música parecen abrirse campo deslumbrando con su magia en las calles y en los templos.


 


Ello, explica cómo el cumpleaños de Bogotá, fundada el seis de agosto de 1538, es un derroche de cultura en el que los zanqueros y las comparsas se toman avenidas tan importantes como la Séptima para gritar que Bogotá no sólo es violencia y subversión. Este mensaje sale a la luz además, con certámenes como el Festival Iberoamericano de Teatro, el Festival Internacional de Teatro Callejero al Aire Puro, Ópera al Parque y Rock al Parque, entre otros.



Sitios como la Plaza de Bolívar, el Capitolio Nacional, La Casa Museo 20 de Julio y la Iglesia de la Catedral en el centro de la ciudad y que hacen parte de la memoria de esta ciudad, se iluminan asimismo en Navidad, convirtiéndose en la ruta obligada de quienes acostumbran salir a las calles, para ver con motivo de esta fecha especial, que cara tiene la ciudad.


Estos recintos recuerdan además episodios como el del 20 de julio de 1810, cuando se empezó a gestar el movimiento independentista, gracias al cual la antigua Nueva Granada, fuera proclamada como República de Colombia. Así es como en la Casa Museo 20 de julio reposa el famoso florero del español José González Llorente.


 


Justo al costado derecho de esta edificación, está la imponente Catedral, uno de los templos religiosos más importantes. En ella, reposan objetos litúrgicos de gran valor como el Cristo de la Conquista e igualmente, los restos del fundador de Bogota, Gonzalo Jiménez de Quesada y de uno de los precursores de la independencia, Antonio Nariño.


 


 


Le siguen el Capitolio Nacional, sede de las sesiones del Congreso, integrado por Cámara y Senado y donde se debaten y aprueban las leyes de la nación; el edificio Liévano, donde queda la Alcaldía de Bogotá y la Casa de Nariño o Palacio Presidencial, que cada cuatro años, recibe a un gobernante diferente: el Presidente de la República.


 


Todas estas edificaciones hacen parte de los sitios de interés del tradicional Barrio de La Candelaria, declarado monumento nacional en 1963. Un sector cuyo valioso patrimonio se representa en casas de profundo acento español, con pesados portones y patios interiores.


 


El Hotel de la Ópera, el Palacio San Carlos (Cancillería), la Biblioteca Luis Angel Arango, la Casa de la Moneda, la Casa Botero, el Museo de Arte Colonial, la Iglesia Museo Santa Clara, la de San Diego, el Planetario, La Plaza de Toros la Santamaría y el Museo del Oro, cuya colección es la más importante del mundo en su género; son otros de los sitios que vale la pena visitar.


 


Además está la Quinta de Bolívar, el Teatro Colón, El Museo de Arte Moderno, el Museo Nacional, el Parque Central Bavaria, el Teatro Jorge Eliécer Gaitán y el Mirador de la Torre Colpatria.


 


Pero la capital no es sólo historia y cultura, también es una ciudad con sabor a rumba, cuyo principal epicentro está en la Zona Rosa, aledaña al Centro Comercial Andino al norte de Bogotá. Igualmente, se encuentran otras alternativas en el Parque de la 93, Usaquén y para los más trasnochadores están la Calera, Chía y Cajicá, a los alrededores de la ciudad.


 


 


Al occidente encuentra en cambio, uno de los símbolos de la ciencia y el saber: el Centro Interactivo de Ciencia y Tecnología Maloka, el más importante en su género en América Latina, diseñado y construido en un 95% por colombianos. Un museo de tercera generación que permite interactuar con los objetos que se exhiben.


 


También está el Jardín Botánico Celestino Mutis, El Museo de los Niños, el Acuaparque y el Parque Metropolitano Simón Bolívar.


Finalmente, no se pueden dejar por fuera del recorrido a Monserrate y la Iglesia del 20 de Julio. El primero de ellos, se constituye en uno de los sitios de oración y peregrinaje más representativos.


 


Ubicado sobre la cima de los cerros a 3.100 metros de altura sobre el nivel del mar, desde allí se puede contemplar una inigualable panorámica de la ciudad. Los accesos se realizan por vía férrea (teleférico) o terrestre(funicular) en medio de bosques de eucalipto.


En cuanto al Santuario del Niño Jesús del 20 de julio, este es otro de los lugares característicos del fervor religioso. Precisamente, fue creado en 1935 al sur de la ciudad con la llegada del Padre Salesiano Juan del Rizzo, con el objetivo de rendirle culto al Divino Niño. Desde ese entonces, los feligreses acuden a él para expresarle sus preocupaciones y confiarle sus súplicas.


 


De esta forma, religión, cultura e historia son sólo algunas de las manifestaciones que se fundan en el seno de Bogotá.